DESDE LAS NUBES

Retransmitiendo…

Archivo para la categoría "Literatura"

La desaparición de Alberti

sin comentarios

Un artículo de Violeta Molina:

El poeta gaditano Rafael Alberti | EfeRafael Alberti (El Puerto de Santa María, 1902-1999) fue uno de los más grandes poetas del siglo XX y también un bromista y un “vividor, en el buen sentido de la palabra”, como recuerda su amigo y también escritor Benjamín Prado al recordarle cuando se cumplen diez años de su muerte.

Rica, honda y reconocida, la obra del escritor gaditano ha quedado sin embargo relegada al olvido desde que se apagara su presencia.

El poeta olvidado

Prado denuncia que la gestión de la obra de Alberti es “lamentable” ya que no se pueden encontrar muchos de sus textos en el mercado. El escritor afirma que la ausencia de una de sus obras es igual que la ausencia de El Quijote o Las Soledades de Góngora.

“Lo están llevando a la desaparición absoluta. Como la gente que gestiona sus derechos se dedica a pedir millonadas por cualquier cosa, lo que han conseguido es hacerlo desaparecer. Está en un estado casi vegetativo.”

Benjamín Prado sostiene que es Alberti el poeta más olvidado de su generación y se queja porque cuando estaba vivo era una figura muy prominente: “Yo me acuerdo que ibas con Rafael al último bar del último rincón de España y era como ir con Sabina o con Guti, rápidamente se hacía una cola para pedirle autógrafos. Era un hombre de una presencia pública extraordinaria.”

Para atajar este tipo de problemas -que también existe con poetas de la talla de Pedro Salinas o Gerardo Diego-, Prado demanda la creación de una editora nacional que tenga siempre disponibles las obras de los más grandes literatos de este país.

Un buen tipo por encima de sus ideas

Su vida casi centenaria fue paralela a una historia convulsa que le hizo perder una guerra y alejarse de su patria durante décadas. A pesar de las heridas y de ser “muy fiel a sus ideas”, Rafael fue “un hombre libre de todo rencor“.

Así lo demostró cuando volvió del exilio. “Él siempre miraba hacia delante y no caía en nostalgias destructivas, más bien constructivas porque de ellas podía sacar un poema o un capítulo para sus memorias”. Prado rememora que Alberti llevó a rajatabla la frase que pronunció a su vuelta a España: “Me fui con el puño cerrado, vuelvo con la mano abierta“.

“Era un buen tipo y lo que quería no era el triunfo de sus ideas a toda costa, sino que este país fuera bien, que funcionase bien, que la gente tuviera un trabajo, una casa y pudiera vivir de manera digna. Siendo un comunista hasta el final de sus días no tenía ningún problema en ir a darle la mano al rey”, indica Prado.

Como explica Benjamín Prado, Alberti era una persona muy positiva, “un vividor en el buen sentido de la palabra”. “Le gustaba viajar, comer, charlar, las chicas como a ningún tío al que haya conocido en mi vida“, recuerda.

La presencia del poeta todo lo llenaba y no sólo con versos, también con un envidiable sentido del humor. “Es la hora de Ibsen” o “hace mucho Freud” son algunas de las frases que decía.

Escrito por megacablered

Octubre 28, 2009 a 8:16 pm

Escrito en Literatura

¿Se encuentra usted bien? – Moisés Cabello

con un comentario

Moisés Cabello Alemán es un escritor de nueva generación que publica sus relatos en Internet bajo licencias de Creative Commons y que todos podemos disfrutar de manera gratuita a través de su Web escritos.moisescabello.com. Os dejo uno de mis relatos preferidos del autor:

En un futuro cercano
Cuando el ascensor se detuvo, sus dos ocupantes suspiraron, incómodos. Ambos, varones
de mediana edad, vestían impecables. Uno portaba un maletín y el otro una carpeta.
—Vaya hombre —dijo el del maletín pulsando rabiosamente en el panel—. Con la prisa
que tenía y ahora hay que esperar al servicio técnico.
—Ya le digo —replicó el de la carpeta—, a mí me esperan en una reunión. Y encima soy
claustrofóbico…
—¿Se encuentra usted bien?
—Tengo un dolor crónico en la pierna —dijo cambiándose de mano la carpeta—, y se
amplifica cuando me pongo nervioso. Oh, Arnau —añadió ofreciéndole la mano al hombre
del maletín.
—Sanz —dijo igualmente su compañero estrechándosela—. ¿Y dice que le duele la pierna?
—Horrores.
—A mí me pasó algo parecido —comentó dejando el maletín en el suelo.
—¿Ah sí? —replicó Arnau flexionando la pierna.
—En el brazo, hace años. Pero ya no me duele.
—¿Es que le curaron?
—No sé si debería hablar de ello —replicó Sanz evitando su mirada.
—No se preocupe, sé que el dolor crónico es una carga pesada.
—Yo… —titubeó Sanz— uso inhibidores de dolor.
—Tranquilo, queda entre nosotros. Pero yo de usted me lo pensaba, la gente que se hace
adicta a esa porquería acaba muerta creyéndose Superman.
—Habladurías — dijo Sanz negando con la mano—, siempre hacen lo posible para que no
seamos felices. ¿Sabe que el ejército aplica inhibidores a sus soldados?
—Eso he oído —se limitó a decir Arnau, aflojándose la corbata.
—¿Los ha probado usted?
—¿Qué? ¿Los inhibidores? —dijo escandalizado.
—Lo digo por su pierna…
—No soy masoquista, tomo calmantes.
—Pues no parece que le funcionen —apuntó Sanz echando un desinteresado vistazo a su
reloj.
—Lo suficiente para llevar una vida normal —replicó a la defensiva.
Dando un largo suspiro, su compañero asintió con la cabeza.
—Sí, claro… una vida normal. Eso creía tener yo cuando lo del brazo. Pero los calmantes
no evitaron que apretara las mandíbulas de dolor cuando levantaba a mi hijo o abrazaba a mi
mujer. Seguro que sabe de lo que le hablo —añadió mirándole con compasión—. Incluso el
mero placer de nadar se convirtió en un molesto ejercicio de rehabilitación.
—No le diré que no —concedió Arnau sin poder evitar algo de complicidad—. Pero este
dolor es parte de mí, señor Sanz. Me recuerda que estoy vivo. Y créame, no soy un ignorante
en lo que a inhibidores se refiere. Esta misma mañana he visto en la web de Diario Dos
imágenes mostrando la distribución indiscriminada de inhibidores en zonas de guerra,
animando a los civiles a unirse a la milicia. Nadie se privó, ni siquiera los niños o ancianos
porque, claro, sin dolor no hay miedo. Y sin miedo…
—Eso es muy lamentable —replicó Sanz—. Hay mucho traficante sin escrúpulos.
Arnau sacó un pañuelo del bolsillo para limpiarse el sudor del rostro, a la vez que daba leves
puntapiés al aire, como si quisiera que algo se le cayera de la pierna.
—¿Se encuentra bien? —se interesó Sanz.
—Voy a peor. ¿Es que no nos van a sacar de aquí?
—Usted respire profundamente…
—Ya lo sé —cortó de mala gana—, pero calmarme cuando me palpita el muslo de dolor no
es tan sencillo.
Con cara de circunstancia su compañero asintió, la mirada al frente con una mano en otra y
balanceándose levemente sobre la punta de los pies.
—Disculpe —dijo al fin sin poder contenerse—, pero no puedo seguir viéndole así. En el
maletín tengo varias dosis para uso personal y…
—¡Diablos! ¿Es que es usted traficante? ¡Ya le he dicho que no me gusta esa mierda!
—exclamó Arnau envarado, desabotonándose la chaqueta y agarrándose la pierna.
Tras asentir en silencio, Sanz retomó su actitud de espera.
—Tras mi primer inhibidor —rememoró al cabo de unos minutos—, volví a nacer en cierto
modo…
—Oh, por Dios —resopló Arnau poniendo los ojos en blanco.
—En serio —continuó—, movía los brazos con normalidad, de hecho me animó a hacer
ejercicio. Aprendí que aceptar el dolor no es más que un síntoma de vejez. No es que siempre
tome inhibidores, el dolor es un termómetro de la salud y toda esa parafernalia, pero no
convivo con él, es sólo un vecino que me visita. Descubrí más aplicaciones a los inhibidores,
como que ayuda a las jaquecas, o al dolor emocional. ¡Y el sexo! Perdone la indiscreción,
pero uno no ha descubierto la plenitud del sexo sin inyectarse un inhibidor. Es algo…
—añadió mordiéndose el labio inferior.
—¡Está bien! —gritó Arnau con la cara empapada de sudor y quitándose la chaqueta—
Póngame uno de esos chismes, pero ni una palabra a nadie ¿Eh?
—Claro, usted también conoce mi secreto —dijo Sanz, buscando complicidad.
Abrió su maletín rápidamente, extrayendo una pequeña inyección de pistola.
—Verá que no duele, déjeme ver su muñeca —añadió colocando un frasquito marrón en la
recámara.
Con su respiración acelerándose, Arnau mostró su muñeca desnuda a Sanz.
—Míreme a los ojos —dijo este sosteniéndole la mirada unos instantes. La boca de la
pistola estaba apretada contra la piel—. ¡Ya esta! ¿A que no se ha enterado?
Arnau no se lo podía creer, no tenía ni la marca.
—Caramba —dijo asombrado—, como las hipoagujas de los quirófanos.
—Son hipoagujas, señor Arnau. ¿Qué tal va su pierna?
La sensación fue tan progresivamente placentera, que Arnau tardó en responder. Su pierna
pasó a tener la misma ausencia de dolor que la otra. Así mismo, descubrió que remitieron
dolores que ni siquiera sabía que tenía, como una leve molestia en la sien o una casi
imperceptible contractura en la espalda. Instantáneamente relajó sus músculos y aminoró su
respiración. Era algo maravilloso.
—El efecto es increíble. Pero esto no me hará papilla a largo plazo… ¿Verdad?
Casi indignado, Sanz se señaló el rostro.
—¿Acaso me ve cara de yonqui?
—No, disculpe, es que esto es demasiado bueno para estar prohibido.
—Ya le digo que no interesa que seamos felices. Consumir y todo eso, ya sabe —replicó
Sanz mostrándose satisfecho ante su reacción.
—Claro… ¿Y cuánto me va a durar?
—Doce horas. Espero que para entonces hayamos salido de aquí… —replicó aumentando
levemente el tono de voz.
—Sí, empieza a hacer calor.
El eco de un grito llegó por el techo. Se trataba del técnico, quien les indicó que en pocos
minutos podrían salir.
—Oiga… —murmuró Arnau buscando las palabras.
—Por favor, esto ha sido un favor, no pienso cobrarle —dijo Sanz negando con la cabeza.
—Ya, pero es que doce horas…
—Ah, no, no puedo ir ofreciendo inhibidores de dolor a todo el mundo, señor Arnau. Y me
cuestan mi dinero.
—Pero si yo se lo pagara…
Con gesto de resignación, Sanz terminó asintiendo.
—Muy bien, yo trataré por usted. Tenga mi número. Pero no soy traficante, no quiero que
vaya haciendo publicidad de esto por ahí ¿De acuerdo?
—Soy una tumba.
Finalmente la puerta del ascensor se abrió a mitad de nivel, y tuvieron que ayudarles a salir.
Tras un discreto apretón de manos, Sanz pudo alejarse por los pasillos, notando el agradable
frescor del aire acondicionado del edificio. A paso ligero, salió por el vestíbulo principal
hacia la plaza en la que en breve tendría una cita de negocios. Al menos él. Lamentablemente
la otra persona aún no había llegado, y ahora estaba al sol, así que le tocaba sufrir
nuevamente algo de calor.
Decidió sentarse en un banco cerca de la fuente, su maletín entre los pies, aguardando con
su profesional paciencia. Pocos minutos pasaron hasta que una mujer de buen vestir,
sosteniendo un portátil plegado, cruzó la plaza en su dirección. Sabía quien era, claro, una
empresaria de creciente éxito, una nueva rica. Y casualmente él estaba en su banco preferido.
El rostro de su nueva compañera se contrajo de dolor al sentarse al lado de Sanz, pero suspiró
con alivio cuando al fin pudo apoyar su espalda en el banco, procediendo a abrir el
ordenador.
—Disculpe —dijo Sanz inclinándose hacia ella con el ceño fruncido de preocupación—.
¿Se encuentra usted bien?

Escrito por megacablered

Mayo 4, 2009 a 9:33 pm

Delia Rodriguez: ‘ sustituye las hojas por una pantalla y llevalas a la cama”

con un comentario

image

Delia Rodriguez, desde Madrid y a través de la red de Soitu.es, nos ha querido dar a entender las diferencias entre la piratería y el dominio público que existe en la actualiad en internet, y lo bueno de la tecnología a la hora de leer unas líneas de tu libro favorito. Lo considero admirable por lo que, he decidido re-publicar el artículo completo. 

Antes de empezar: el papel nos gusta a todos, las pantallas son un infierno, nada puede sustituir la sensación de irse a la cama con un buen libro y todo eso. Pero como hoy es el Día del Libro (no de las librerías) y de momento (aunque nos encantaría) no tenemos que promocionar las novedades de nuestra propia editorial como el resto de medios, os damos algunas pistas para ejercer la sana práctica de descargarse lecturas gratis de internet.

Bajarse libros no significa necesariamente piratear. De hecho, es mucho más fácil (y recomendable dimage esde el punto de vista de la calidad de las obras) mantenerse dentro de los límites de la legalidad. La razón es que el copyright de una obra literaria caduca tras unas cuantas décadas y después esta pasa al dominio público. Como la mayor parte de los grandes autores están bien muertos, el resultado es una red saturada de obras maestras. Un ejemplo de que la descarga de libros no tiene nada que ver con la de música es que El juego del ángel, de Ruiz Zafón, aún no ha sido fusilado, algo impensable en un bestseller sonoro.

Hay muchas razones para comenzar a descargar textos. Quizá estés estudiando filosofía y no tengas dinero para comprarte todos los clásicos de Gredos, aunque te encantaría. O vivas en un país en el que el que su precio sea prohibitivo. La red es perfecta para bajarse manuales yimage tutoriales, echar un vistazo a obras que se comprarán (o no) más adelante, descubrir nuevos autores, practicar otros idiomas o releer algo rápidamente. Es también el refugio de aquellos que han visto cómo las librerías se convierten en un Zara donde sólo la última moda está en las estanterías, y deben recurrir a la ‘larga cola’ de internet para satisfacer unos gustos no mayoritarios.

La abundancia de títulos es abrumadora: sólo leerse el contenido del Proyecto Gutenberg llevaría a una persona 68 años de su vida, a razón de un libro al día. En las redes de intercambio se pueden descargar ‘packs’ de libros que ocupan varios cds. Ningún soporte físico puede competir con esto.

Los contenidos reflejan los gustos de los internautas: abundan la ciencia ficción, la fantasía, la autoayuda, los manuales técnicos, las obras de referencia universitarias y también los títulos liberados bajo licencias Creative Commons por sus autores. Es complicado no chocarse con todo Stephen King, Asimov o los limage ibros de Harry Potter.

En texto plano, html, PDF, lit o incluso como audiolibros, lo ideal es utilizar un dispositivo electrónico especial para ebooks para leerlos. Como utilizan tinta electrónica y no están retroiluminados, no cansan la vista y no tienen nada que ver con una pantalla de ordenador. Aunque en Estados Unidos comienzan a hacerse su sitio, con buenos lectores como el Kindle de Amazon o los modelos de Sony (arropados además por sus respectivas tiendas online), en España aún no han llegado al gran público, y menos aún un modelo de negocio asociado a ellos.

Escrito por megacablered

Abril 23, 2008 a 6:11 pm

Hoy es el turno de los libros

sin comentarios

image Si ayer mismo celebramos el día de la Tierra y el medio ambiente y el próximo día 17 de mayo tendremos el día de internet, hoy es el turno de la palabra escrita sobre el analógico pero maravilloso papel. Como siempre, miles de blogs (entre ellos el nuestro) anuncian la llegada de este tipo de sucesos, porque aunque internet es muy grande, los libros han mantenido su terreno frente al desarrollo tecnológico, y, personalmente creo que muchas personas con bitácoras en la red – entre las que me incluyo – no constarían de estas si no fuese por el amor a nuestros veteranos compañeros en la estantería.

Es verdad que en ciertos momentos la Web 2.0 a logrado darme algunas alegría que han ayudado a sentirme bien frente a un posible mal día, pero en un libro podremos encontrar distintos mundos, que a la carta, nos ayudan siempre.

Escrito por megacablered

Abril 23, 2008 a 5:57 pm

Moisés Cabello: ”El color del fin del mundo”

sin comentarios

imageimage Joven autor tinerfeño de veintisiete años, debutó en 2005 publicando en la red la novela de ficción Multiverso Armantia , resultando en más de cinco mil descargas en su primera semana. En Junio de 2007, publica el libro impreso Mareas en el Multiverso , que contiene dos de las novelas publicadas anteriormente en formato electrónico. En la página Web del autor ( www.moisescabello.com ) se puede descargar gratuitamente sus obras u optar por comprarlas en papel. Actualmente trabaja en la novela on-line por entregas ” Nos dejan – Crónicas desde el Infierno ” que se puede seguir desde su página oficial.

He de confesar, que soy seguidor de este autor, desde que supe de él y pude leer algunas líneas de alguno de sus múltiples relatos. Se expresa estupendamente a través de sus historias y no deja de sorprender con sus nuevas ideas cautivadoras, para aquellos que sepan disfrutar de una buena lectura.

Su última publicación ha sido una recopilación de todos sus relatos ”cortos” en un sólo libro, bajo el nombre de ”El color del fin del mundo”.

sinopsis: Un rey malvado en apuros cuyas esperanzas residen en una flor mágica… Un escritor que al visitar un pueblo encuentra algo más que inspiración… Un carcelero que ve su rutina hecha añicos de forma sorprendente… Un joven que descubre con horror lo que realmente ocurre en el lugar en el que le han internado… Una persona normal y corriente a la que el fin del mundo llama a su puerta. “El color del fin del mundo” es una selección de relatos de Moisés Cabello Alemán cuya temática abarca la fantasía, el terror, la intriga, lo apocalíptico y la ciencia ficción.

image

Escrito por megacablered

Abril 22, 2008 a 3:57 pm

Escrito en Literatura, Noticiario

Bubok: autoedición on-line en Español

sin comentarios

image A pesar de la creencia general, cada vez hay más gente que escribe y a la que le gustaría realizar sus publicaciones, sin embargo, no es todo lo sencillo que uno desearía, o por lo menos hasta ahora. Bubok es un servicio similar al ofrecido por Lulu desde hace ya tiempo, pero en Español. Neoteo, nos ha vuelto a dar un texto con toda la información que necesitamos:

Ayer comenzó a funcionar el portal Bubok, un servicio de autoedición de libros online, al estilo Lulu, en español. A cargo del servicio se encuentra nuestro amigo Ángel Maria Herrera, una persona que desde hace mucho viene promoviendo la literatura por Internet.

Tener tu libro ediimagetado por Bubok es simple, sencillo y gratuito. El usuario tiene que inscribirse y subir su obra, en PDF. Luego se rellenan los datos del libro (genero, autor, una sipnosis, etc.). A continuación se elige el tipo de encuadernación. Dependiendo de las opciones que elijamos, va a variar el precio final para el comprador del libro. Luego, se puede diseñar, con una práctica herramienta en línea, una portada. O bien se puede subir una ya diseñada. Por último, se fija el precio final del libro, estableciendo la ganancia que queremos sacar del mismo (si es que queremos ganar algo). Desde Bubok se explica mucho mejor, en una guía en vídeo paso a paso.
Subido el libro, los compradores pueden comprarlo y recibirlo editado en papel en sus casas, al precio final acordado. Tú tienes un margen de ganancia como autor (que tu mismo fijaste), y Bubok gana un monto prefijado, dependiendo del tipo de edición elegida. A ti, como escritor, no te sale nada. A los lectores, les sale lo que un libro en cualquier librería. ¿No es fantástico?
Este sistema es muy conveniente para todos los escritores. Los de renombre y los que recién comienzan, ya que no hay nada que perder.

Escrito por megacablered

Abril 17, 2008 a 8:34 pm

Letra y Voz: ”Nos dejan”

sin comentarios

Desde que lo leí/oí por primera vez, decidí anunciarlo en el blog prestando ayuda al artífice de esto, pero por mucho que quise, no encontré las palabras para definirlo, sin embargo su autor nos lo explica de una manera perfecta:

“Nos dejan” – Crónicas desde el Infierno es una historia novelada por entregas que narra el día a día de un image grupo de veinte personas atrapadas en una isla con un enorme volcán de pronta erupción. Creada por el autor tinerfeño Moisés Cabello Alemán, la historia crece con un nuevo capítulo cada semana gracias al formato blog y se puede seguir como si fuera un diario. Se ha escogido un fondo oscuro con tipografía de color gris, mayor tamaño y espacio entre párrafos para una mejor legibilidad, al tiempo que se vigila la extensión de las entradas para una cómoda lectura online. Igualmente se ha incluído un reproductor de música para acompañar la lectura de forma opcional.

Otra opción para seguir la historia es el podcast. El relato puede ser escuchado en vez de leído desde la pestaña “Podcast”image del menú superior.

El escenario en el que transcurre la historia es la isla canaria de Tenerife. Para más información sobre el volcán relevante a la historia, El Teide, puedes consultar este vídeo externo, o este otro sobre la propia isla de Tenerife.

Podéis acceder al blog desde aquí

 

Escrito por megacablered

Marzo 13, 2008 a 4:43 pm